Caputo proyecta una inflación contenida mientras defiende un modelo económico bajo cuestionamiento
El ministro de Economía, Luis Caputo, ofreció una extensa entrevista en la que delineó las proyecciones oficiales para los próximos meses y defendió las polémicas decisiones de política económica, en especial la licitación que generó un fuerte conflicto con Techint. Su discurso combinó un optimismo cauteloso sobre los indicadores con una defensa ideológica del cambio de "modelo", un término que utilizó para contrastar las políticas actuales con las de administraciones anteriores.
ECONOMÍA
2/2/2026


Inflación y tipo de cambio: ¿estabilidad para quién?
Caputo estimó que la inflación de enero se ubicará alrededor del 2.5%, una cifra que, si se confirma, representaría una desaceleración significativa. El ministro atribuyó el repunte de mediados de 2025 a "la caída en la demanda de dinero" por incertidumbre electoral, un diagnóstico que omite mencionar otros factores estructurales como los impactos tarifarios, la evolución de los salarios y la dinámica de costos en sectores clave. Su promesa de que la inflación "va a converger a niveles internacionales" choca con la realidad de una economía donde el poder adquisitivo se encuentra profundamente deteriorado y la recuperación del consumo es, para la mayoría de las familias, una promesa lejana.
En el frente cambiario, celebró la "pax cambiaria" y afirmó que sin la intervención del Banco Central el dólar "probablemente rondaría los $1300". Esta declaración pone de relieve que la estabilidad nominal se sostiene sobre una batería de controles y una política monetaria contractiva que, si bien contiene la cotización, también restringe el crédito productivo y frena la actividad económica. El levantamiento del cepo para empresas, un reclamo constante del sector productivo, queda nuevamente postergado a un futuro indeterminado, sujeto a condiciones que el Gobierno no termina de clarificar.
El conflicto Techint: la defensa ideológica por sobre el desarrollo industrial
El ministro dedicó un segmento importante a intentar "bajarle el tono" al conflicto con Techint, luego de que la empresa argentina perdiera una licitación clave para el gasoducto Vaca Muerta-Río Negro frente a una firma india. Sin embargo, su argumento fue más una reafirmación ideológica que una solución concreta al problema.
Caputo presentó el caso como un símbolo del "cambio de modelo": mientras el gobierno anterior, según él, pagó tubos a US$ 4000 la tonelada "para que lo pague la gente", la nueva licitación los obtuvo a US$ 1400 y "lo paga el sector privado". Este relato simplista ignora preguntas centrales para un proyecto de desarrollo: ¿Cuál es la estrategia para fortalecer la cadena de valor industrial nacional? ¿Cómo se articula una política energética soberana si los componentes estratégicos dependen de proveedores externos sujetos a la volatilidad global? Reconocer que Techint "está en condiciones de ganar cualquier licitación" pero no garantizar condiciones justas de competencia para la industria local, sugiere que en este "nuevo modelo" la eficiencia de corto plazo (el precio más bajo) prima sobre la construcción de capacidades productivas de largo plazo.
Perspectivas 2026: consolidación de un ajuste con costos sociales no resueltos
Al referirse a 2026, Caputo lo definió como un año de "consolidación", no electoral, pero advirtió sobre "efectos de rezago" de procesos anteriores. Su optimismo se centró en indicadores macroeconómicos abstractos: "estabilidad", "tipo de cambio estable", "tasas bajando". Sin embargo, el discurso oficial continúa sin ofrecer una hoja de ruta clara para los problemas concretos que afectan a la sociedad: la pobreza creciente, la crisis de las pymes, la emergencia habitacional y la reconstrucción de un sistema de ciencia y tecnología desfinanciado.
La promesa de que "van a llegar inversiones" funciona como un mantra, pero no responde a la pregunta urgente de cómo se generará empleo de calidad y se reactivará el consumo interno aquí y ahora. El "modelo" que defiende Caputo parece priorizar el equilibrio fiscal y la estabilidad financiera como fines en sí mismos, sin articularlos con una visión de desarrollo inclusivo que distribuya los costos del ajuste de manera justa y repare el daño social acumulado. La estabilidad macroeconómica, en este relato, aún no encuentra su correlato en una mejora tangible de las condiciones de vida de la mayoría de la población.
Caputo proyecta una inflación contenida mientras defiende un modelo económico bajo cuestionamiento
El ministro de Economía, Luis Caputo, ofreció una extensa entrevista en la que delineó las proyecciones oficiales para los próximos meses y defendió las polémicas decisiones de política económica, en especial la licitación que generó un fuerte conflicto con Techint. Su discurso combinó un optimismo cauteloso sobre los indicadores con una defensa ideológica del cambio de "modelo", un término que utilizó para contrastar las políticas actuales con las de administraciones anteriores.